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MOTÖRHEAD - Aftershock

Son MOTÖRHEAD, un grupo necesario. Se entiende que necesario para que el hard rock, el rock and roll y el heavy metal no acaben transformados en un negocio y parodia de sí mismo. En un universo donde las leyendas del rock duro y del metal pesado han ido convirtiéndose casi todas en caricaturas de lo que fueron en tiempos pretéritos, es sano para la mente y glorioso para el cuerpo percatarse de que el señor Lemmy factura discos ahora tan buenos o mejores que cuando sus compañeros de generación estaban en todo lo alto.

Además, puede que esta sea uno de los últimos plásticos de MOTÖRHEAD, según se desprende de recientes informaciones sobre alguna que otra quiebra en el estado de salud de Lemmy. No entraremos en lugares comunes acerca de la edad y del paso del tiempo, pero queda más que claro que estamos asistiendo al final de una época. Los grupos con los que crecimos los de mi generación tienen ya las pilas un tanto agotadas: STONES, ACDC, ZZ TOP, MOTÖRHEAD, JUDAS PRIEST, KISS, SAXON… El fin de los tiempos, como decimos.

Sin embargo, Lemmy ha sabido siempre mantener un nivel digno, un nivel que se ha disparado en sus últimas entregas de hace diez años, desde aquel pildorazo llamado "Inferno" hasta el actual "Aftershock": el tío no ha sacado un disco mediocre en ese lapso y eso es mucho decir, visto además cómo está el patio.

"Lost woman blues", recuerda a los ZZ TOP de "Degüello", "Heart breaker" y "End of time" nos llevan al pasado espídico de MOTÖRHEAD, ese que los convirtió ?contra la propia voluntad del mismo Lemmy? en precursores del thrash metal e influencia para los primeros tiempos de combos tan representativos del metal ortodoxo como METALLICA, SODOM, SEPULTURA o ANTHRAX. En "Do you believe" sale ese lado macarra que los emparenta más con una banda de taberna y cerveza de oferta que con los grupos de estadio y arena rock a los que MOTÖRHEAD jamás pretendió parecerse.

La formación es la de siempre: Micky Dee se destapó hace ya mucho tiempo como un batería de bemoles (ya en su época con King Diamond quedaba claro que era un tío que sabía lo que hacía con lo suyo); el guitarrista Phil Campbell ha hecho olvidar a todos los anteriores que pasaron por la banda, por mucho que les pese a los nostálgicos no sé quién hoy se acuerda ya de Larry Wallis o Fast Eddie Clark. En este caso, y por una vez, los cambios han sido para mejor, y el nivel ya era alto con esos elementos, pero es que ahora es estratosférico.

Si este disco es tachado como solo un pretexto para iniciar una gira que les traiga por aquí cerca, a nosotros nos da igual. MOTÖRHEAD hace tiempo que han trascendido toda clasificación, toda etiqueta y toda crítica adversa. Están por encima del bien y del mal. Son la banda de los metaleros, y eso que ellos dicen (el señor Lemmy dice) no ser heavy metal ni metal ni nada que se le parezca. Y eso que su influencia va desde ENTOMBED hasta SLAYER, desde SAXON hasta GIRLSCHOOL. Da lo mismo. Iremos a verlos igual. Es tiempo de rock and roll. Es tiempo de cerezas. Es tiempo de MOTÖRHEAD.

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